.......Dudar es natural, es sano y completamente necesario para el desarrollo de cualquier ser humano. Pero cuidado porque como decía Kant: “la duda es el motor del conocimiento y de la creatividad pero también el motor de la obsesión”. Dudar puede convertirse en dañino para tu salud mental. Por ejemplo:
Si estás demasiado tiempo dudando y no te atreves a tomar una decisión.
Cuando al responder a ciertas dudas caes en un bucle de preguntas y respuestas que te genera angustia e inseguridad.
¿Cómo se forma el problema?, ¡La duda patológica te come la cabeza!
Este trastorno obsesivo sería como la carcoma. Un “bicho”, mejor dicho una larva que te acaba comiendo por dentro dejándote totalmente inseguro, frágil y sintiéndote incapaz de realizar acciones.
El mecanismo que crea el círculo vicioso patológico de la duda es el siguiente. Si cuando más buscas encontrar una respuesta que te tranquilice frente a una duda, mediante diferentes argumentaciones, y crees encontrar la respuesta correcta te aparece una nueva pregunta que te hace poner en crisis todo lo argumentado anteriormente. Entonces, te sientes obligado a responder a esta nueva pregunta para tranquilizarte de nuevo. Sin haberte dado cuenta, te encuentras perdido en el interior de un laberinto del que no consigues salir.
En otras palabras, te sueles plantear preguntas que te intranquilizan y necesitas encontrar de todas las formas posibles una respuesta que te tranquilice, pero más buscas la respuesta correcta para tranquilizarte, más te intranquilizas. Más buscas reasegurarte en aquello que crees que ha pasado, o crees que es en la actualidad, o crees que va a pasarte a ti, a los demás o al mundo y más te insegurizas.
Si las cuestiones que pueden generar esta patología te persiguen en gran parte del día y te condicionan el resto del día. Si te sientes que hasta que no sepas la respuesta a esa pregunta no puedes sentirte emocionalmente bien. Si a menudo creas un círculo vicioso de preguntas y respuestas que te genera ansiedad padeces de Duda patológica.
La duda patológica puede ser el germen de la creación de gran parte de los trastornos obsesivos compulsivos. Por ejemplo, ¿Y si no he cerrado bien la puerta? Esa duda te puede hacer caer en la trampa de la duda patológica, una compulsión mental, o bien ya pasar a la acción con rituales reparatorios (re-controlar que hemos cerrado la puerta), es decir, construyendo un trastorno obsesivo compulsivo.
orrectas para dejar de dudar
La duda patológica es una forma específica del trastorno obsesivo que inicia con forma de duda. La persona que padece esta obsesión en forma de duda acaba sintiéndose tremendamente inseguro y ansioso. Es por ello, que intentará buscar una solución a su situación aunque estás 4 soluciones no funcionen:
Rumiar. No parar de pensar y pensar.
Evitar tomar decisiones y ponerse en acción.
Postergar la toma de acción.
Delegar a que otros les den la respuestas a sus dudas.
Estas 4 maniobras en vez de solucionar el problema lo empeoran y te destruyen la confianza sobre ti mismo.
Tipos de duda patológica que puedes padecer
La emoción de base de la duda patológica suele ser el miedo. Ejemplos: ¿Me gusta suficiente mi marido o quizás no?, ¿Estoy trabajando de lo que realmente debería de hacer o debería de cambiar? ¿Lo que estoy haciendo es lo que quiero o es fruto de las influencias sociales? ¿Y si me suicidará? ¿Y si soy homosexual? ¿Y si alguien me droga … Son preguntas incorrectas porque con un breve estudio se observa que no hay riesgo de suicidio, que no se siente homosexual, etc. ¿Y si el médico me dice que tengo algo malo? ¿Y si no soy quién creo ser? ¿Y si he hecho algo mal y no me he dado ni cuenta? ¿Por qué siento lo que siento? ¿Y si me muero? ¿Y si soy culpable? ¿Y si me equivoco? ¿Y si no se suficiente sobre algo? ¿Y si no seré capaz de hacerlo? … Serían infinitas…
Desde la Terapia Breve Estratégico del psicólogo Nardone hemos realizado una clasificación que explicaré en otro artículo. Los tipos de Preguntas Tramposas son:
La Hiperracionalización.
La Perversión de la razón.
El Saboteador Interno.
El Perseguidor Interno.
El Inquisidor Interno.
Tratamiento para la duda patológica
Dejar de Dudar es posible. La solución es encontrar la respuesta dejando de buscarla. La analogía que más me ayuda a explicarlo es la siguiente. Imaginad que habéis perdido vuestro anillo de oro preferido en un lago; más buscáis el anillo y más agitáis el agua y la arena del fondo y no podéis ver bien. El agua se vuelve turbia. Os resulta imposible encontrarlo. Solo si paráis de buscar, el agua volverá a ser clara, y así encontraréis el anillo. Lo encontraréis dejando de buscar.
Debéis de daros cuenta que el problema se genera con la compulsión irrefrenable de encontrar la respuesta a preguntas que no tienen una única respuesta. Y os va a llevar a un laberinto sin salida.
Entre nosotros, muchas no son preguntas estúpidas pero si peligrosas porque son generadoras de este trastorno de ansiedad.
La clave para dejar de dudar y tomar decisiones sin un bloqueo mental
Primero: Detecta la pregunta y bloquea la respuesta. Esta es la solución más efectiva pero la más difícil de realizar. Por qué aprender a “vencer el problema sin combatirlo” es mucho más complicado para el ser humano que estar todo el día combatiéndolo dañinamente con la rumiación.
Segundo: si detectas esa duda pero igualmente no puedes no responderla puedes responderla por escrito. Escribes el bucle que te va a generar: pregunta y respuesta, pregunta y respuesta hasta que te agotes y quieras enfocarte en otra cosa. Sí, solo por escrito porque si la argumentas mentalmente sólo vas hacer que empeorar. Esta es la única forma de poner distancia a lo que estás pensando, darte cuenta que estás pensando siempre lo mismo, y por fin, por agotamiento conseguir solucionar la obsesión llevándola a la saturación.
Para finalizar recuerda: “No existen respuestas correctas a preguntas incorrectas”.
Júlia Pascual. Psicóloga especialista en trastornos obsesivos en Barcelona. Colaboradora directa de Giorgio Nardone psicólogo que creó la Terapia Breve Estratégica junto con P. Watzlawick.
https://www.juliapascual.com/duda-patologica/